Month: Enero 2013

Madrid en túpers (1)

Posted by on 23 Enero 2013

Cartografías contemporáneas. Dibujando el pensamiento.

Ha sido este un fin de semana rico en calorías, proteínas e hidratos de carbono creativos. Vamos, que me he traído material abundante para este blog. Pero, como hay que guardar para los tiempos de hambruna, lo voy a ir dosificando en estos “túpers” que iré sacando en orden a su caducidad.

Desde siempre me han fascinado los mapas, tal vez porque alguna vez quise ser el pequeño Jim o el gran Sandokán, porque busqué Mompracem en atlas de colegio donde sólo venían Castilla la Nueva,  Castilla la Vieja y las Vascongadas. Porque, como Salgari, viajé por el mundo sin salir de mi habitación.

Luego exploré otros mapas, los del deseo, propio y ajeno, los primeros también en esa misma habitación y los segundos donde buenamente pude y me dejaron.

Y así los esquemas del cole se fueron convirtiendo en “mind maps” y mis cuatro letras mal juntadas en mi profesión de ”copywriter”

Pero lo más grande de los mapas es cuando te llevan hasta un tesoro. Porque, allí, a 10 pasos al noroeste del Jardín Vertical me encontré con esta exposición que

“…  presenta las cartografías elaboradas por artistas del s. XX y XXI que interrogan y cuestionan los sistemas de representación. Cartografías de espacios físicos y mentales que generan nuevos significantes y reflexiones sobre los distintos tipos de espacios (heterotopías, utopías, invisibles o virtuales). Así nos hacen conscientes del predominio del simulacro sobre la realidad, de nuestras dificultades para representar el mundo contemporáneo, y de las nociones de ideología y poder implícitos en el acto de representar.

La exposición muestra cómo los artistas han subvertido el lenguaje cartográfico, desde el mapa del mundo de los surrealistas, las cartografías de Art & Language o Artur Barrio. También incluye la transformación de la cartografía en vida realizada por los situacionistas, así como las cartografías actuadas de Carolee Schneemann o corporales como Yves Klein y Ana Mendieta. Aborda los mapas mentales, desde Lewis Carroll a Erik Beltran; la experiencia vivida de On Kawara, y los diferentes conceptos de espacios y también los trabajos que contestan las cartografías del poder como las de Marcel Broodthaers, Allighiero Boetti, Thomas Hirschhorn o Francis Alÿs “.

En el sitio web hay unos enlaces muy interesantes por los que moverse porque, al fin y al cabo, los mapas cartográficos, en papel o en GPS son una gran ayuda para viajar, los mentales para crear, las infografías para mostrar hechos y cifras, pero, por encima de todo, los mapas son nuestra guía para encontrar o para perdernos.

Allá cada uno.

HOMELAND

Posted by on 10 Enero 2013

No sé cómo, pero hace ya unos meses oí hablar de Homeland, la serie que había triunfado sobre MadMen en no sé que premios. ¿Cómo, que no ha ganado el bueno de Don? ¿Pese a los trucos, los cupones y las mentiras que usan los publicista? (ya sabéis que los que trabajamos en publicidad somos culpables hasta de la afición del Rey a ir a cazar de estrangis…)
El caso es que decidí ver eso con mis propios ojos. Y ahí me quedé, clavao, con los ojos como platos sin poder parar de ver capítulos uno detrás de otro. Mola la historia , los personajes, los giros inesperados, el ritmo, y hasta la música que oye Carrie, loca por Miles Davis (bueno por culpa de Miles no…).

Pues mientras espero los dos últimos capítulos de la segunda temporada, va y me encuentro esta delicia que combina Jazz y Homelad.
Llorad de envidia!!

Los Miserables. Puro folletín.

Posted by on 4 Enero 2013

Por esta misma bahía de Pasajes desde la que ahora escribo pasó una vez el gran viajero que fue Víctor Hugo.

Unas veces por destierro y otras muchas por el placer de conocer y de escribir y dibujar lo conocido en sus moleskines del siglo XIX, recorrería Europa recalando en “este humilde espacio de tierra y mar, que sería admirado si estuviera en Suiza; que sería célebre si se hallara en Italia, y que es desconocido porque se encuentra en Guipúzcoa

Corría el año 1843 y faltaban todavía diecinueve años para que se publicara “Los Miserables” y ciento cincuenta más para que se estrenase la película de Tom Hooper

Muchas barricadas se han alzado desde entonces, muchas han caído y otras se han vuelto a levantar, muchos han muerto por sus ideales y muchos otros se los han pasado por el forro de los cojones, o del traje gris marengo. Mucho ha llovido hasta llegar a “la que está cayendo”

Porque, si hay cosas que no cambian, las personas aún menos.

Iremos más limpios por fuera, más aseaditos, nuestras calles olerán mejor, nuestros pobres no cortarán cabezas, pero nos movemos por lo mismo que se movieron nuestros abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos… y así hasta Lucy.

Somos más básicos de lo que pretendemos ser, menos racionales.

Quizás por suerte.

Y nos siguen emocionando las mismas cosas que nos han emocionado desde que las historias se contaban junto al fuego.

Puedo ponerme gafapasta y hablarte de las raíces de los cuentos (#storytelling lo llamamos ahora, así con hashtag, que mola más), de los arquetipos, del bueno-bueno, del malo, de héroes y villanos… pero eso sería demasiado racional.

Y en Los Miserables no hay nada de eso.

NI falta que hace.

Hay Emoción y Fuerza, hay lucha entre el Bien y Mal,

Hay “folletín”, bonita palabra que ha caído en deshuso y que hoy rezuma cierto aire despectivo. Pues no te olvides de que, al calor del folletín (de folleto, cuadernillo que se publicaba junto con el periódico y que contenía una historia por entregas), además del acercamiento de la literatura al pueblo, crecieron Victor Hugo, Balzac (“El vientre de París” tiene una de las mejores descripciones de un mercado central que he leído jamás) Dumas con sus mosqueteros y su Conde de Montecristo, Flaubert y la Bovary, Stevenson, Dickens, Salgari con sus piratas de Mompracen, Dostoievski, Galdós, Collodi y Pinocchio…

Uno no es seguidor de banderas, sabiniano de Joaquín y marxista de Groucho, más de ni Dios ni patria ni rey que de otra cosa, pero me sigue emocionando escuchar La Marsellesa en el café de Rick (qué tendrá el francés, que hace que los ideales sean aún más ideales y los susurros aún más calientes) y se me pone “la carne del alma de gallina” cuando escucho

Joder, es que te dan unas ganas de ir a las barricadas.